28 agosto 2008

En búsqueda de la Felicidad

Advertencia al lector: Alto contenido filosófico-debrayesco.

La práctica del viernes pasado estuvo intensa, todos estábamos concentrados, ukes y nages fluyendo en armonía, como un baile, que a final de cuentas eso es el aikido.

Sin embargo, al comenzar con la proyecciones de Koshi Nage y Sumi Otochi, yo estaba nervioso, y di un par de costalazos. Pero a medida que me relajé, empezaron a salirme mejor las rodadas (ukemis) y comencé a disfrutar la sensación de ser proyectado.

Al final de la práctica, Sensei comentó sobre la buena vibra que se respiraba en especial en esta sesión, y pidió que definiéramos la felicidad.

Se dio un debate muy interesante, del cual intentaré plasmar los conceptos más relevantes

Sensei habló sobre los niveles de necesidades del ser humano, primero lo básico -alimento, respiración-, luego la seguridad y protección, seguido por la aceptación social, la autoestima y finalmente la autorrealización. Fue entonces cuando me hizo sentido por primera vez la famosa pirámide de Maslow.

Platiqué una anécdota de un concuño motorizado que detuvo una salida familiar a San Miguel de Allende porque se negó a que su coche último modelo corriera el riesgo de maltratarse con terracería, topes y baches, y salieron los siguientes comentarios:
  • El coche es un satisfactor que seguramente contribuye a la felicidad del concuño motorizado, pero lo lleva a actos poco racionales que en ocasiones hacen infelices a quienes le rodean.
  • Lo que nos falló a los demás fue precisamente dejar que la actitud del concuño motorizado nos impactara; pusimos nuestra felicidad bajo su control
  • Sin embargo, me da alegría tener más elementos para echarle carrilla a este cuate, a quien quiero muchísimo de cualquier modo.
El ejercicio, la armonía y buena vibra durante la práctica generaron endorfinas que hacen sentir bien, en un estado de alegría.

La felicidad no es lo mismo que la alegría; esta última es un estado de ánimo, que puede ser generado por la actividad o el momento que se vive, que puede ser un buen chiste, el hacer ejercicio, estar con amigos. La concatenación de estas alegrías, con la actitud de autorealización es lo que conduce a la felicidad.

El practicante concentrado en la técnica, un niño jugando, un compositor escribiendo música, un programador escribiendo código, una madre amamantando a su hijo, unos enamorados haciendo el amor son personas viviendo momentos de felicidad
Somen uchi - Sumi Otoshi
Somen Uchi - Sumi Otoshi

A final de cuentas, resulta imposible dar una definición estricta de "felicidad" porque esa palabra carece de rigor formal. La felicidad no es un destino, pues viene de dentro de uno mismo, del pensamiento y de las actitudes de uno.

Foto por Magali Veldhuis
Garabato mío

3 comentarios:

el7palabras dijo...

Se nota se nota se nota ese que anda usté, mi querido Wontolla, en eso de las artes marciales, y que lo toma más que en serio.
¡Ah, mágico momento!

Pues el asunto es diferenciar entre la satisfacción y la felicidad.
Esta viene de la mano de otras cosas más allá que tener la panza llena, vestir 'nais', traer una buena nave, pasarla bien, etc.

Qué chido.

loto_negro dijo...

Los dos primeros párrafos de este post me dieron antojo de sushi y me visualize en un SushiItto (o en el restaurante "Tokio" por aquello de que por aqui hay conocedores) comiéndome un yakimeshi con un sushi roll acompañado de tempura y un buen sake.

La piramide de Maslow... cimiente de exito para un buen mercadólogo o algún publicista.

La ventiúnica vez que fui con una terapéuta me dijo que antes de lograr llegar a una definición personal de la felicidad debe conocerse -y sufrirse- el extremo contrario.

Mi estimado Won-Tolla... en esos últimos párrafos se siente la pasión que tienes por el Aikido.

Saludos.

svanire dijo...

Y que nos cuente la etimología de alegría y felicidad? Magali